lunes, 13 de mayo de 2013

LA BRUJA ALEJA

 





 Erase que se era, en un tiempo no muy lejano, vivía una bruja llamada Aleja. Entre sus poderes estaba aparecerse en los sueños como si fuera tú ser más querido y robarte tus secretos. Era guapa, lista y con don de gentes. De hecho tenía, como ella decía, muchos amigos. Tenía un amigo astronauta, una amiga bombera, una cocinera y un cocinero, un pájaro, una titiritera, un pirata cojo con pata de palo con parche en el ojo y con cara de malo… también una locutora de radio, un tigre, un par de psicólogas, un elfo y una elfa de los bosques, un centauro muy cabezota, un mago de las tinieblas y algunos más. Bueno el mago de las tinieblas, hasta ella sabía que no era amigo suyo del todo, porque cuando se ponía a hacer el mal, que era bastante a menudo, era capaz de ser muy, muy malo. Claro que ella le solía visitar cuando estaba de vacaciones y en esos momentos no hacía muchas fechorías. Además a Aleja le gustaba, de vez en cuando, divertirse haciendo alguna que otra travesura y con el Mago de las tinieblas eso era muy fácil.

Desde siempre le gustó el mundo de los sueños. Su abuela le decía que si conseguías saber que quería decir un sueño, tendrías la llave del corazón de quien sueña. Así que como Aleja era bruja y además, tenía poderes heredados de sus padres, empezó a intentar entrar en los sueños de la gente mientras dormían. Se hacia pasar por personas conocidas. Así descubriría sus secretos y tendría la llave de su corazón. Eso les haría muy felices.

Se construyo una vasija de secretos, muy común en la edad media, y allí como si fueran nubes, se quedaban atrapados los sueños. De todos es sabido que la vasija debía tener agua en sus tres cuartas partes, para atrapar bien las nubes de sueños. Además ese agua, debía tocar los labios de al menos tres seres míticos. La Bruja dio de beber a su amigo Centauro que la miro extrañada, sabía que alguna estaba montando. Dio de beber a la hija de la Elfa de los bosques. Una pequeña e inocente hada que no sospecho nada de lo que ocurría. Pero la niña Hada tenía muy poco poder, necesitaba a alguien realmente especial para dar magia a esa agua y funcionase como atrapa sueños.

Así que pensó en los seres con más poder que conocía. Su padre Hipnos Dios del sueño y su madre Nix Bruja absoluta de la noche. A su madre la descarto en seguida, no tardaría ni treinta segundos en darse cuenta en que algo estaba tramando. Conociéndola, probablemente sabría lo que tramaba en cuanto le diera el agua a beber. A su madre no había quien la despistará ni en pleno día. Trazo un plan casi perfecto, jugó con su padre durante todo el tiempo que pudo asegurándose de estar lejos de una fuente. Hizo un hechizo de calor, pero un hechizo muy, muy pequeño, porque su padre lo detectaría enseguida sino y esperó a que todo funcionase. Apenas un ratito después, como ella había planeado su padre Hipnos tenía mucha sed. Aleja miró a su alrededor como confundida, intentando encontrar algo:
- “Oh!!!, mira papa, en esa vasija hay agua”
Al ver la cara de sospecha de su padre dijo:
-“La he puesto yo ahí esta mañana por si nos entraba sed”.

Hipnos sonrió, fue hacia en agua y sorbió un poquito, después la miro diciendo:
- “Con esto será suficiente, pero ten cuidado que no se entere tu madre o nos meteremos en un lio los dos”.
Sonrió a su pequeña y se marcho mientras decía:
-“Tiene razón tu madre, eres igualita que yo”.

Hasta ahí todo muy bien….

El problema llego cuando se dio cuenta que las personas cuando duermen, no cuentan la realidad tal y como es. Se imaginan la mayoría de las cosas, construyen historias. Preciosas historias de héroes y heroínas, de castillos, de juegos, conquistas y tesoros. Cosas que eran anhelos, pero no había ninguna llave al corazón de nadie. Había tardado más de cien días en construir la vasija recoge sueños. Además el hacerse pasar por las personas que conocían los soñadores, conllevaba el trabajo de observar al soñador, por los menos dos o tres días para saber con quién se llevaba bien o quien era su ami- enemigo, que era el personaje que mejor funcionaba para sacar información. Tuvo que estudiar mucho para poder interpretar más o menos, los sueños de las personas y era buena porque no esperaba a que se los contasen porque ella podía verlos. Se dio cuenta que cuando alguien estaba triste sin saber porqué podía interpretar sus sueños. Después hablaba con ellos para que se diesen cuenta del porqué de su malestar y les hacía más felices. Esa era la llave, la llave a su corazón.

A veces entraba en los sueños de los demás sin preguntar y muchos de sus amigos estaban muy enfadados porque se enteraba de todo.

En una noche que había estado con el Mago de las Tinieblas y El Pirata cojo con pata de palo, con parche en el ojo y cara de malo. Cuando se quedaron dormidos después de unos días de fechorías, no podía dormir y entro en el sueño del Mago de la Tinieblas o Tini como ella le solía llamar, sin pedir permiso.

¡Se quedo atónita!

Miró alrededor, era un parque enorme, con cometas… había un donut gigante, una tela de araña donde los niños y las niñas jugaban, había lagos, ríos y cascadas, puentes extraños, de colores extraños, un mirador, columpios, patos, piedras gigantes, bancos sumergidos donde el agua reflejaba la imagen de los antaño enamorados, escaleras infinitas, bosques de olivos, incluso la mano de un gigante petrificada.

Se asusto tanto al ver la mano, que salió rápidamente del sueño antes de que Tini se diera cuenta y le friese el culo con uno de sus rayos. El caso es que el sitio le sonaba. Pero decidió no volver a entrar. Se giro hacia El Pirata cojo con pata de palo con parche en el ojo, con cara de malo o Piri como ella le llamaba, entorno la cabeza, sonrió y sin pedir permiso, entro en su sueño.

Cuál fue su sorpresa, cuando vio que Piri, su gran ami-enemigo, estaba soñando con un magnifico parque igualito que el del Mago. Tenía caminos de tierra, cuestas infinitas, un castillo árabe de más de mil años de antigüedad. Necesitabas una bicicleta para recorrer ese parque o ser un avezado aventurero para hacerse a pie tan arduo camino… Salió rápidamente de Piri.

Algo pasaba y esos dos gamberros no se lo contaban. Eso era un misterio en toda regla y ¿que había en el mundo que le gustase más a Aleja que un misterio, además por supuesto de los helados de turrón? Nada, no había nada en el mundo que a la Bruja Aleja le gustase más que un buen misterio.

Como ya le había explicado su abuela, mujer sabia de la ciudad del hielo. Para resolver un misterio siempre se debía estar atenta a las pistas. Buscar el por qué, el dónde y el cuándo. Estos factores no siempre se acertaban en ese orden, transformándose así el misterio en un rompecabezas. ¿Y que había en el mundo que le gustase más a Aleja que un rompecabezas además claro está, que un buen misterio y por supuesto el helado de turrón? Nada, no había nada en el mundo que le gustase más que un rompecabezas.

Esto se podía transformar en el más mejor de todos sus días. No sería fácil, pero siempre había sido fuerte, inteligente y persistente.

Empezó a recopilar información para su misterio, luego juntaría las piezas y después tendría su rompecabezas. Un cosquilleo la recorrió la espalda, miro al Mago de las Tinieblas, puso cara de picara y empezó a trabajar.

Estos dos dormirían un buen rato. Podía entrar en sus sueños, coger fragmentos del sueño, ponerlos en la vasija de los sueños. Después los interpretaría y por último construiría la verdad, resolviendo el misterio. Ni corta ni perezosa, entró en la cabeza de Tini.

Esto se hacía cada vez más extraño. Miró a su alrededor y vio un cartel luminoso de 4 metros por 6 donde ponía:




Recordó ese sitio, incluso había ido un par de veces a jugar por ahí con su madre. Pero como su madre, era la Bruja de la noche, nunca había ido de día, por eso le resultaba tan extraño cuando lo veía en la cabeza de Tini y Piri. Se fijó en un reflejo encima de un banco “Caspitas” era una palabra que había aprendido nueva y aunque resultará un poco cursi, en cuanto tenía ocasión y olvidando su educación de bruja la soltaba. “Caspitas” dijo de nuevo mientras hacía la mueca de medio sonriente con los ojos entornados de pilluela, -“El móvil de Tinieblas parpadeando”. Le había entrado un WhatsApp. Lo abrió, porque su pin para desbloquear eran cuatro unos, el pin más fácil del planeta quitando el de los cuatro ceros, que ese, sí es el más fácil del planeta.

Había nueve mensajes.

Cogió la nube del sueño de Piri y rápidamente la llevó al desván para ponerla en la vasija de los sueños. Cuando la posó en el agua se dividió en nueve fragmentos claramente diferenciados. Increíble, nunca le había pasado. Estaba fragmentado, con palabras dificilísimas de descifrar. Cogió su cantimplora mágica recogedora de sueños, la lleno con agua de la vasija. Sino no funcionaria. Tendría que ir al lugar donde estaban Piri y Tini para entender algo.
Conjuró su escoba y voló hasta el Campo de las Naciones pensando en lo bonita que era esa noche de mayo. Casi se cae en la escoba. Estaba muy cansada, necesitaba movimiento. Saco el movíl del bolsillo y dijo…necesito marcha. Buscó… aquí esta…

“Lagrimas desordenadas”
 
Y Empezó a buscar. Pista 1.

1. “El principio del parque no es, más su nacimiento sí. De ahí parten sus ríos, como en la antigüedad. Buscando el mundo árabe rápido llegarás”.

 

 
 
 
2. “Esto es raro, verás, porque el calor se hace frio sin más. Pasando los olivos allí la encontraras y en la puerta has de parar”
 

 

3. “Si tú dedo fuese igual, serias descomunal. Son cinco, son de piedra y no pueden señalar”

 
 
4. “A Homer le gustan, más con esta no podrá, porque si se la come toda, seguro que reventará".


5. “Tejió de día, tejió de noche, sin reproche decía que cuando terminaría. Después de terminar la tuvo que dejar, porque los niños no paraban de molestar. Así que con sus ocho patas, se tuvo que marchar”.


6. “En la segunda cascada encontrarás, una pista más, son tres o cuatro seguidas, pero la liebre te parará”

 

7. “Ni blanco, ni negro, ni rojo, ni azul los chorros que de ahí salen reflejan la luz. En invierno te alejas y en verano te metes en el cuadrado lleno de chorretes.”
 
 

8. “Mirando al infinito el donut veras y en tu espalda la fuente dejaras. Y justo en la barandilla debes parar”


 
9. “Es la señal de los increíbles y si te pierdes ir allí deberás… si tienes alguna duda pregunta sin más o sigue las bicis y llegarás”

 
 
Después de descifrar cada pista, la llegaba al móvil una foto con sus cosas en esos lugares.
Cuando llegó al último sitio, se dio cuenta que estaba rodeada por todos sus amigos. Todos entre carcajadas le dijeron. Has descubierto todos los lugares pero no te has fijado en las fotos.
Cuando miró bien las fotos, al final cuando las hacía grandes se veina una letra. La unió y que creeis que ponía.

ALEJANDRA

Era su nombre, aunque todos la llamaban desde pequeña Aleja. Se quedó alucinada. Como sabían que iba a entrar en los sueños de El Mago de las Tinieblas y del Pirata cojo con pata de palo con parche en el ojo y con cara de malo.

Su madre que estaba allí le dijo:
-Porque siempre estas entrando en los sueños de los demás sin pedir permiso.

El padre de Aleja se rió. Ella le miró y dijo:
- No te rias que tú la has ayudado. El padre de Aleja se pusó serio enseguida.
- Alejandra tienes que pedir permiso para entrar en los sueños de los demás.
- ¿Y mis cosas? ¿Donde están? ¿Dondé esta oso?
- Todo esta en casa. No te preocupes. Ah por cierto.

Feliz Cumpleaños, mi brujita preferida.
Todos empezarón a felicitarla. Se le había olvidado con eso del misterio que era su cumpleaños.
-Es hoy. Dijo Aleja.
-Si cariño.
Todos se echaron a reir y Colorin colorado este cuento se ha acabado.
 
 
¡!!!!!!FELICIDADES ALEJANDRA!!!!!



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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